lunes, 29 de septiembre de 2008

Nuestros intelectuales


Cuando no vendidos a la Norteamèrica que odian por una beca, trafican con las ideas. Vale el mejor postor. Pululan en las ONGs donde digitan "maravillas" que dejan boquiabiertos a los gringos monses. Informes sobre cualquier cosa, son los Montesquieu del siglo XXI. Criollazos que se mueren de miedo por los saltos de la cooperación. Por eso odian Irak y más a Bush. Poseros, su único roce es encontrarse en Mesas o Talleres con los mismos de siempre. Sólo entre ellos hablan y se entienden. Inventores de una terminología para impresionar a los apanados holandeses o suecos: "Mesa de Concertación", "Gobernabilidad", "las y los..".

Los oenegeros junior suelen vestir de Jean y andar a pie o en su carrito medio pelo, ganado con el esfuerzo de una consultoría para la CVR. Son abogados desadaptados que hubieran querido ser politológos o politólogos y sociologos cuyo destino siempre iba a ser el mismo. Son eternos aprendices detrás de una beca en Londres. Admiran a Tanaka y quieren ser como Pedraglio. Son de izquierda o a lo más de centro.

Los senior son otra cosa. Hijitos de papá. Hacendados, sí pues, porque su ONG es la pequeña hacienda que Velasco les quitó a papito. Deambulan en Washington y Ginebra. No caminan. La cooperación les compró su 4x4, desde la que no miran a nadie. Su izquierdismo es una postura intelectual desprovista de toda sensibilidad y, más aún de consecuencia. Se escudan en que no son franciscanos. Chismean en La Gloria y su nuevo cafetín es el Tanta.

Curioso, simpatizan con el MRTA, pero dicen odiar sus métodos. Se quejan de Chávez, pero envidian en secreto a los clandestinos estabilizadores que reciben plata de él.

Aman El Comercio porque es su página editorial, desde allí vierten sus difusos mensajes, pontifican sobre el bien y el mal. Se han adueñado de Peru21 y son todo anticorrupción. Su bestia negra es Fujimori.

Pero también hay intelectuales sin ONG y muy pocos en la política. De los segundos recuerdo bien a Pablo Macera, que dijo alguna vez que "el Perú es un burdel" y miren, terminó siendo el conserje de la mayor fiesta prostibularia que vivió el país en los 90. Martha Hildebrandt es el otro especímen, se equivocó de tiempo, pudo ser un inquisidor en el siglo XV o un feroz perseguidor de las SS hitlerianas.

Los otros habitan las universidades, posición cómoda, amparados en la estabilidad de una PUCP, especialmente o una UNMSM, otrora nido de senderistas ¿otrora?. Allí están, casi todos los hijos de Marx y de Gramsci. Gramsci es su mamá que los mima, que los lanza a destruir el capitalismo desde sus libros, sus diarios y hasta sus museos. No importa que los gringos nos bequen y nos den las armas intelectuales, "somos baratos y estamos bien enneuronados"

Publican libros taumaturgicos, son súperintelectuales, hablan en difícil, creen que la sociología en verdad existe. Los agrafos no son bienvenidos, que se metan en la política. Somos antineoliberales, perono hemos leído a Hayek ni a Rothbard, ni siquiera a Berlin. Además "el pensamiento único es el de la derecha" "Nos da lo mismo decir neoliberales que liberales o liberales que derecha". "Adoramos la palabra "excluídos", es populachera; pero "odiamos la palabra "caviar" con la que injustamente nos han etiquetado, allá los franceses que son otra cosa".

Ser caviar e intelectual ya es un privilegio del destino, es la especie superior al del moscovita o pekinés amargado que cree que el muro de Berlin está entre La Molina y Surco.

¿Y hay intelectuales liberales? Sí, obviamente. Pensar no una cualidad subsecuente a la lectura de "El Capital". Sólo que la intelectualidad liberal está muy ocupada haciendo plata desde estudios de abogados o facultades de economía de universidades pitucas. Son economicistas, la "elección racional" es su mundo y se mueren de verguenza que Aldo Mariátegui los represente con toda su desfachatez.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Nuestros escritores


Fariseos que se rasgan las vestiduras. Oh! Pero allí andan, apañandose entre ellos, festejándose. Comencemos por la argolla criolla, esa misma de los 4 gatos pequeños que cagan el piso escudados en el anonimato de algunos blogs. Expertos en el arte de la lamida, pululan tras dos grandes reyes, los reyes regios, parapetados en el Decano, excluyentes por esencia y por necesidad. Puf cholos, ag. Se venden en Somos, se rentan en El Dominical. "Vamos hermanito que te estoy dando".

El puro Cueto, suprema excelencia del reino criollo, ejemplo de qué la mediocridad puede disfrazarse de poder, nunca de talento. Y allí están sus lustrabotas, aquí, allá, acullá, transitando. Sólo ellos existen, porque en cultura sólo El Comercio existe. Los reyes no miran para abajo ni se ensucian las botas, son sus ujieres quienes dan la batalla.

Sus satélites son las transnacionales de la edición. Ellas los venden y cuando no los venden recuperan activos editando a Giacosa, a Cattone, quizás pronto a Angie Gibaja o Magaly Medina. No me extrañaría que a Poggi y o las memorias de Melcochita ¿Si o no Planeta?

Esos son los regios. Los otros son los cholos, los andinos, los utòpicos arcaicos que creen que Arguedas fue un Cristo. Literatura de tribu, no mal hecha, pero hundida en el hueco más pequeño de los tòpicos literarios. Algunos brillan más por su afectos sospechosos. Reynoso sería las delicias ficcionales de Abimael y no digo más. Ya cada cual, lector avisado, lo debe saber muy bien.

Los criollos viven en su torre de márfil. Los andinos habitan las cienagas rojas del estalinismo más obtuso. Es bien fácil ser idiota, para ser comunista hay que ser un verdadero imbécil o haber vivido en una cripta desde 1918.

Es una deagracia que nuestros criollos sean la mediocridad encarnada y que el talento andino tenga la pluma de Balzac y el cerebro del inefable Carlitos Marx.