
Nuestra izquierda se parapeta en las universidades. Sus intelectuales son profundos, generalmente sociologos y escriben en dificil. Son seguidores de Gramsci. Sus operadores son radicales y desestabilizadores, juegan a la sombra. Sus políticos no reúnen adhesiones ni generan pasiones.
Nuestra izquierda es multifronte. Los hay moscovitas y pekineses, albaneses y tenteenelaire. Sus ONGs se apropiaron de los derechos humanos como bandera (como si fuera suya). Se despercudieron rápido de Stalin y deslindaron de Sendero por estrategia, sólo por estrategia.
Su cumbre ideològica fue Mariàtegui, que vivió poco como para tener tiempo de aggiornarse. Quizás hubiera migrado al Apra y aplaudido a Prado. Su cumbre política fue Barrantes, muy moderado para sus expectativas. Hubiera sido nuestro Salvador Allende, despedido por balas de cañones. Su mayor crisis, ninguna, porque lo suyo fue vivir a rastras. La izquierda fue Salieri y Mozart el Apra. El genio y el arrastre político de Haya se llevó de encuentro la comparsa socialista.
Sus gobiernos, pocos. Uno fue el velascato, algo así como una bomba de tiempo para detonaciones sucesivas. La reforma agraria, que fue un proyecto de Kennnedy para su patio trasero, la hubiera podido hacer Belaunde. La hizo Velasco, la hizo mal, pero reconozcamoslo, que sin ella, Sendero hubiera arrasado el campo, adherido campesinos a su causa y eliminado las haciendas terratenientes. Velasco derrotó a Sendero sin querer, pero derrotó al Perú, de paso.
Su otro gobierno fue el del primer alanismo, un despilfarro hiperinflacionario, en síntesis, el mayor desastre despues de la guerra con Chile.
Nuestra izquierda fracasó en todos los frentes y no descansa buscando pretextos, falsos fracasos del capitalismo liberal. Crisis financiera en Estados Unidos ¡Fin del capitalismo! Creen que el rescate financiero es un quiebre ideológico de Bush, no ven sino lo que quieren ver. Ignoran que el capitalismo requiere mecanismos de emergencia eventuales para su propia preservación, pero es el capitalismo y no el socialismo el que ha llevado riqueza y menor pobreza a los pueblos. Sólo basta con revisar minuciosamente la experiencia histórica.
¿Y nuestra derecha? Para empezar, nuestros liberales fueron tigres de papel. Algunos ideólogos debatiendo con Bartolomé Herrera, muy tempranos para un Perú que se debatía en la peor de sus anarquías. Luego algunos pocos más, Quimper, Durand. No digo Beltrán porque fue el señor de la derecha, colocó a Odría porque a los agrarios (a quienes representaba), no les calzaba un presidente cojuridico y manso como Bustamante. Vargas Llosa es el liberal emblema, quien trajo el discurso y la modernidad, pero quien se orinó los pantalones cuando cayó Lehman ¿Así se defienden las ideologías? Los demás liberales no existen, tecnocratas bien rentados, abogados caros, profesores de economía que no salen de su cubil, algunos periodistas sin peso ni renombre. Ahh, eso sí porque Hernando de Soto se desmarca, es un pragmático, puede servir a Chávez o Evo, a Castro o Uribe. Bussines son bussines. Nunca escribieron un gran libro que sobrevolara la tierra como los grandes satélites ideologicos: Mariàtegui y sus 7 Ensayos, Haya y el Antiimperialismo y el Apra, La Realidad Nacional o Peruanidad de VA Belaunde y hasta el socialista Basadre.
Eso por el lado de nuestra derecha liberal. La otra ni merece examinarse. Una tira larga de empresarios mercantilistas, soldados ganados por el capital, tías pitucas (apellidazos de por medio). Su faro es Herrera, pero no se dieron cuenta. Es una derecha agrafa e ignorante. Prado fue su emblemita y Haya su bestia negra. El PPC su partido moderno, cuya enseña es el socialcristianimo, es decir, las sumas de contradicciones e insuficiencias cuando la iglesia se pone a opinar de economía. Su lider es García y Lourdes Flores, ya no les falta cabeza. Se bañan en piscinas y se retratan en sociales de El Comercio (el apellido importa, hermanito). Su verguenza es no haber tenido su Diego Portales. Allì están ahora, fueron los 12 apostoles y hoy es el enjambre de asesores mercantilistas del segundo García (neoderechista oportunista).
Nuestra derecha y nuestra izquierda sólo dan para la pena.